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cuaderno de religión

Filhos de santo

Filhos de santo

"Filhos de Santo" aguardando el inicio de la ceremonia de candomblé.

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Bifurcación del magnetizador M. Hume

Bifurcación del magnetizador M. Hume

En la Revista de la Quincena publicada el 15 de noviembre de 1857, cerrando el número 21 de El Museo Universal, Nemesio Fernandez Cuesta sigue dando noticias sobre los preludios del espiritismo (El libro de los espíritus de Kardec se publicó ese mismo año):

"Cosas singulares dicen que vamos a ver en el año entrante. El famoso M. Hume, de cuya existencia dudaron graves autores, y que en el año actual se presentó en Madrid metamorfoseado en un M. de Laroche Lambert, pasó de Europa a los Estados Unidos, de donde era natural, y allí se ha bifurcado, digámoslo así, transmigrando al cuerpo de dos hermanas jóvenes y bonitas que han de venir de Boston a Europa en el primer correo. El alma de Hume al dividirse en dos, dicen que no ha perdido nada de sus cualidades esenciales, y que por tanto ambas hermanas evocan los espíritus, levantan muertos, pronostican lo futuro y descubren los arcanos más recónditos. Un médico de París es el que según cuentan, piensa explotar a estas dos Humes femeninas".

Un poco más abajo, el autor escribe la sentencia: "Nunca es el hombre más crédulo que cuando no cree en nada".

Resulta evidente, una vez más, el tono de mofa del que escribe, reflejo del escepticismo que provacarían estos asuntos entre la población culta de Europa. Muy posiblemente estas dos hermanas de las que se habla son las famosas Fox, que durante muchos años atrajeron la atención del mundo con exhibiciones públicas de su comunicación con espíritus, llegando a ser estudiadas y defendidas por graves hombres de ciencia. La tremenda polémica se dio por finalizada cuando, en 1888, ellas mismas admitieron ante unas dos mil personas que no existía tal comunicación, y mostraron el truco con el que conseguían que los supuestos espíritus respondiesen a las preguntas: crujiendo los huesos de sus pies de manera que pareciesen golpes.

Posiblemente este fraude descubierto hirió de muerte al recién nacido espiritismo europeo, que además no era fácil de diferenciar en aquella época de los espectáculos de ilusionismo como los que prodigaba el famoso norteamericano Mister Hume. Las historias de fantasmas sólo interesaban como ficciones literarias (en el mismo número de El Museo Universal encontramos un cuento titulado "El cuarto del aparecido") pero en cuanto querían traspasar el umbral de la ficción y presentarse como realidades, encontraban el desprecio de los grupos sociales de mayor prestigio, incluyendo los intelectuales. Este estigma de nacimiento aún perdura en Europa, donde el espiritismo no se entiende como una religion sino como una práctica esotérica o un juego de adolescentes que sirve para dar argumentos a las películas de terror.

Sólo en Brasil el espiritismo ha llegado a ser una compleja religión muy respetada, practicada también por personas con formación superior. A esto contribuyó indudablemente el médium Chico Xavier, del que se celebra este año el centenario de su nacimiento.

La danza de Omolu

Tenemos que agradecer al filho de santo Obá Ó Minibú y a su babalorixá, el privilegio de haber presenciado ayer la ceremonia de bienvenida de tres oganes que llevaban varias semanas recluidos, purificándose.

En un municipio costero apartado de la afanosa gran ciudad, sobre un terreno ganado a las aguas quietas del manglar, dominio de la orixá Nanã Buruku, la antigua, antigua madre que engendró a Omolu, un babalorixá (o pai de santo) levantó esta bonita casa blanca proyectada desde un principio como templo de religiones afrobrasileñas.

El edificio principal, de una sola planta y de unos cien metros cuadrados, estaba ayer bellamente adornado con flores, hojas verdes, cestas para ofrendas, telas rojas y verdes, grandes recipientes de bronce... Los tres atabaques (altos tambores sagrados) estaban “vestidos” con ricas telas y ya se encontraban colocados en un lugar elevado construido con este fin. Los fieles se habían vestido con ropas de fiesta: un blanco imposible en todas las prendas, adornadas con bordados y encajes, y planchadas con un esmero admirable. Las tres o cuatro filhas de santo se distinguían por sus voluminosas faldas abombadas por algún tipo de miriñaque, de manera que su atuendo era muy semejante al tradicional de las negras de Bahía. Todos llevaban la cabeza cubierta por turbantes (las mujeres) o por sombreritos sin ala (los hombres).

La ceremonia pública se prolongó unas cinco horas, hasta las cuatro de la madrugada. Los iniciados, sin embargo, debían permanecer aún hasta el amanecer. Sólo entonces podrían regresar a sus casas después de semanas de internamiento.

El retiro habitual de los iniciados en el candomblé es de veintiún días, coincidiendo con el tiempo de gestación de las aves en el interior de los huevos. Pasan todo este tiempo prácticamente sin salir de cierta habitación que representa el vientre materno, y que está comunicada por una puerta con el salón de ceremonias. Los iniciados, sin embargo, no salen ni entran por esta puerta, sino por otra de una habitación contigua que representa la vagina.

Durante las cinco horas que duró la ceremonia pública, pudimos apreciar la complejidad y riqueza de este culto de origen africano en la enorme variedad de ritmos, danzas y cánticos en lengua yoruba que se fueron sucediendo. Había además una perfecta organización en la división de las tareas y en la progresión de la muy medida ceremonia.

Los iniciados danzaron durante horas en círculo los bailes rituales. Dos ruedas concéntricas: en la interior los iniciados de mayor rango, y en la exterior los filhos de santo, que se agachan cada vez que para la música para que sus cabezas no queden por encima de sus superiores en la religión.

Creímos adivinar que las danzas y los diferentes ritmos iban invocando a los principales orixás y suponían también algún tipo de purificación o preparación a través de la repetición, del cansancio, de la perfección de movimientos, de los giros de las ruedas.

De alguna manera, se estaba higienizando el ambiente, y las cabezas, para recibir a los tres oganes, que en un momento dado acabaron saliendo del cuarto de la izquierda, bailando en fila india con la cabeza y la vista agachada, con el cabello rapado bajo el sombrerito como muestra de pureza. Estas tres personas se estaban consagrando a la religión, y su vocación sagrada les iba a llevar por un camino diferente al de los pais de santo o babalorixás, pues la función del ogán no es incorporar orixás, sino cuidar de la correcta marcha de la ceremonia, cantar los himnos, tocar los tambores y vigilar a los incorporados dándoles agua, secándoles el sudor, o expulsándolos y “exorcizándolos” cuando llegan a destiempo.

El punto álgido de la ceremonia, en todo caso, fue la llegada del orixá Omolu incorporado en el pai de santo.

Pai Cido de Osun Eyin, en su libro Candomblé – A panela do segredo, dedica algunas páginas a hablar de este orixá, que viste un característico sombrero o máscara que le cubre completamente el rostro con tiras de paja. Divinidad seria, de las epidemias y de la curación, es una entidad de la tierra, y más concretamente del interior de la tierra. Cuenta Cido de Osun Eyin dos explicaciones tradicionales para su peculiar atavío, que lo oculta de las miradas: una hace referencia a cierta deformidad ocasionada por llagas o cicatrices de nacimiento, mientras que la otra habla de la necesidad de proteger a los presentes del brillo que irradia esta deidad.

Nos explicó Obá Ó Minibú que en el candomblé no se da la incorporación de entidades concretas, como pueden ser espíritus de fallecidos, sino que los orixás incorporados deben entenderse más bien como fuerzas de la naturaleza.

En este sentido, lo que vimos ayer fue perfectamente real. Así como los dos filhos de santo que incorporaron a orixas femeninos estaban representando, personificando, ciertas tendencias universales como la delicadeza o la coquetería, me resultó evidente que el babalorixá había incorporado una poderosa fuerza de la naturaleza relacionada con el magma volcánico, con el impulso guerrero y, por encima de todo, con la vida plena. Sin duda alguna, aquello que vimos fue la danza de un dios.

Atotoó Obaluaiê!!!

Preludios del espiritismo

El 15 de abril de 1857, tres dias antes de que saliese a la luz El libro de los espíritus de Kardec, se publicaban en la "Revista de la Quincena" de El Museo Universal las siguientes lineas de evidente tono satirico:

"M. Hume es un magnetizador y no sabemos si un prestidigitador de primera clase, y ha producido tal sensación en París, donde los iluminados y los prestidigitadores siempre han hecho de las suyas, que el gobierno ha tenido que prohibirle sus milagros.

Il est defendu

De faire miracles en ce lieu

M. Hume no sólo evoca los muertos, cosa no completamente desconocida en España, sino que los hace introducirse por debajo del tapete que cubre la mesa y apretar la mano de las personas que desean tener esta satisfacción. También predice el porvenir, esplica los sueños, descubre ocultos misterios y ejecuta otra multitud de habilidades de este género, tanto que a Dumas el célebre novelista le ha pronosticado que vivirá 113 años y morirá en un desafío, lo cual es tan verosímil como pueden suponer nuestros lectores.

Su rival el palancanero de Cádiz no se contenta con evocar a los muertos; y elevándose a operaciones más sublimes, evoca toda clase de espíritus. El magnetismo que M. Hume ejerce sobre simples mortales, le ejerce el alfarero gaditano sobre seres superiores, y les hace revelar los más ocultos arcanos. ¡Lástima que estos dos grandes hombres no hayan encontrado un gobierno que les proteja! A Hume ya hemos dicho que Napoleón le ha prohibido sus operaciones; mientras que las de su digno émulo de Cádiz han sido condenadas severamente por el señor obispo de la diócesis".

Filipetas - 4

Filipetas - 4

Y esta me la dieron las pasadas navidades muy cerquita de... la Basílica de Nuestra Señora del Pilar (Zaragoza).

Filipetas - 3

Filipetas - 3

Plañideros de piedra

Plañideros de piedra

Y los fieles plañideros de piedra se mantendrán siempre en el auge de su pesar.

Angel del silencio (2)

Angel del silencio (2)

En el célebre cementerio de São João Batista, de Río de Janeiro, hay una multitud de ángeles de piedra pidiendo silencio por todas partes... para que los muertos no despierten.

Líder del Daime asesinado

Informa hoy la Folha de São Paulo que el conocido humorista gráfico Glauco Vilas Boas fue asesinado ayer a tiros por un joven bajo efecto de las drogas que decía ser Jesucristo.

Además de su faceta de dibujante, Glauco era un líder religioso del Santo Daime que fundó su propia iglesia en el estado de São Paulo (Céu de Maria) tras probar la bebida sagrada y vivir su particular revelación en la iglesia fundada por Alex Polari en Visconde de Mauá (estado de Río de Janeiro).

Además de su obra gráfica, para su religión deja dos "hinarios" (conjuntos de himnos) que fueron cantados durante su entierro y que serán cantados todos los años en esta fecha en su homenaje.

Filipetas - 2

Filipetas - 2

Filipetas - 1

Filipetas - 1

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Nueva Vida

Nueva Vida

El suelo caliente parece vivo, parece que respira, y que las aceras suben y bajan siguiendo el ritmo de esta respiración. El interminable mosaico de piedra portuguesa recuerda la piel escamosa de una lagartija infinita sobre la que vivimos y construimos nuestras inestables casas. Una lagartija sudorosa. La principal función de los barrenderos es cepillar diariamente el lomo de este enorme animal. Y si no es una lagartija, entonces la calle es una inmensa fruta que está reventando por todas partes de tan madura, y que por sus grietas suelta un intenso aroma dulzón, al filo de la podredumbre. ¡Dios mío! ¿Qué especie de patata insensata y descomunal, que sólo podría darse en Brasil, crece por debajo de nuestros pies, combando nuestras vidas?

Así lo resuelvo yo: con literatura. Paseo por las calles de Botafogo, ya de tarde, entre hileras de edificios desiguales como gráficos de barras, por estas aceras que son el infierno de los ciegos: resquebrajadas, con sus pequeñas lomas y valles, con sus frecuentes obstáculos absurdos, con sus charcos y sus mierdas, pisoteadas o enteritas. Haría falta una tropa de 75.000 muchachas como ésta que acabo de cruzarme para mejorar el olor de Río de Janeiro. Después de todo un día de sol, multitud de rincones calientes liberan sus olores de basura y orines. En la mayoría de las calles, sin paisaje (sin monte, sin mar y sin cielo), la fealdad no parece tener salvación ni escapatoria. Lo mejor es ir en coche, de lujo, si es posible, porque yendo a pie, como si estuviésemos hechos de papel secante, la mugre y la dejadez nos va ascendiendo por los huesos y se acaba amalgamando con el alma. ¿O será al revés? ¿Que el revoltijo y la desidia que hay en el espíritu de los hombres se acaba reflejando en el lugar donde se vive?

Sea como sea, el hecho es hay muchas, muchísimas vidas igual de caóticas que la ciudad; infinidad de personas que, más que vivir, lo que hacen es despeñarse, cada vez más rápido. Caen como anclas, arrastrando una cadena de errores que no deja de crecer. A muchos les angustia, o incluso les aterra, la vorágine en que viven, y tienen sueños de orden, equilibrio y líneas rectas. Quieren ayuda para sujetar el loco timón de sus vidas, quieren reglas y disciplina, quieren algo parecido a una figura paterna autoritaria, quieren menos libertad. Quieren también tener éxito en la vida, en lo material y en lo personal, pero esta vez de manera honesta, a través del esfuerzo y del trabajo.

Quienes dan el primer paso más allá de las buenas intenciones, suelen ingresar en alguna iglesia evangélica, cuanto más estricta y conservadora, mejor. Muchas se llaman “Nueva Vida” o “Vida Nueva”. El objetivo, de alguna manera, es regenerarse, “limpiarse” de toda la vida pasada, para lo que se hace necesario un control constante sobre el tiempo de los fieles; incluso, o especialmente, sobre el tiempo libre, que se ocupa con reuniones o con programas de la televisión de la iglesia.

Decía hace unos días Juan Arias en El País que, todos los años, un millón de católicos se pasan a las filas de las numerosas iglesias protestantes de Brasil. Evidentemente, si todos los brasileños nacen católicos, cuando lo que buscan es un cambio, o incluso una revolución ética, vuelven la vista hacia otras propuestas que consideran menos laxas.

Al final resulta que la corrupción alcanza hasta esa alta bandera de honestidad que enarbolan los protestantes, y que en los colectivos evangélicos, como en todas partes, también abundan las personas indeseables. Pero, a pesar de los constantes ataques contra la imagen de estas iglesias publicados en los grandes periódicos brasileños, el mito de la limpidez pervive en la imaginación del pueblo, así como la esperanza en los cambios prodigiosos que corroboran a diario los medios protestantes.

Por eso, cuando, al atardecer, caminando por una acera cochambrosa, he pasado frente a las puertas abiertas de una pequeña iglesia evangélica, que con luz blanca y con canciones planteaba una alternativa a los motores y a la suciedad de la calle, he sentido algo más que respeto por las cabezas silenciosas que había allí dentro. Todos ellos, a pesar de todo, seguían creyendo que es posible mejorar. Eran cabezas idealistas, y decididas a la acción.

Religión versus Sexo, por César Marcos

Religión versus Sexo, por César Marcos

César Marcos es un viajero singular, atento a los problemas sociales de los lugares que visita. En nuestros días, su punto de vista es inusitado y necesario y, además, tiene mucho tino con la cámara, que dispara ante lo bonito, lo feo, lo grotesco, lo injusto, y ante escenas que combinan varios de los elementos anteriores.

César Marcos está a favor de la justicia social y de la guerra de globos de agua.

Lo conocí en su viaje a Brasil de 2005, en el que visitó al religioso catalán Pedro Casaldàliga (una de las grandes referencias de la Teología de la Liberación) y unos cuantos proyectos sociales de Salvador y de Río. Desde que publicó en su blog la foto que hoy le tomo prestada (que debió de capturar en algún quiosco de prensa o en el puesto de algún vendedor ambulante) la guardé en mi disco duro pensando utilizarla algún día. La foto es muy elocuente, y César Marcos la despacha con un mínimo comentario: "País de contrastes..."

Poco más se puede decir. Obsérvese, apenas, que se trata de exactamente el mismo producto (un porta cedés) que se limita a variar la fotografía exterior empleando siempre elementos de "forte apelo popular": un par de morenas de estupendos pechos posando junto a una moto bien fardona, y el Papa Juan Pablo II dando su bendición.

En Europa sólo ha llegado a trascender la fogosidad de las brasileñas y la imagen de sonrientes mulatas con poca ropa y muchas plumas. La profunda y rica religiosidad del pueblo brasileño no constituye un atractivo turístico, y es por tanto una de las facetas ocultas de Brasil.

En realidad, religión y sexo no son dos elementos opuestos, como nos han enseñado a pensar en el ámbito católico. Son manifestaciones de una misma fuerza vital, de una misma pasión irracional. Y el brasileño es un pueblo apasionado en todos los sentidos.  

Miração

La palabra "miração", tan recurrente en la doctrina del Santo Daime, no consta en el prestigioso diccionario Aurelio, una de las principales referencias sobre el portugués de Brasil. Esto es claro indicio de que tal palabra es empleada apenas en el ámbito de este movimiento religioso.

Tiene la misma raíz de "miragem", que quiere decir espejismo, sólo que la "miração" provocada por el consumo del Santo Daime no se considera una alucinación irreal, ni siquiera una visión inducida similar a un sueño, producto del subconsciente, sino que se entiende como una revelación que proviene de fuera del individuo, que ha sido creada por entidades externas, o por algún ser espiritual que vive en la bebida sagrada. Además, los seres que se le aparecen al creyente, e incluso se comunican con él, durante el estado alucinatorio, tampoco serían fantasías, sino habitantes espirituales de otros "planos", como podrían ser ángeles o espíritus de fallecidos.

Las "mirações" descritas por Alex Polari de Alverga en su libro recuerdan inevitablemente a la figura literaria conocida como "alegoría", que se define como "metáfora continuada", es decir, un encadenamiento de símbolos o imágenes que explican indirectamente un concepto complejo, o una enseñanza de índole moral o filosófica. Concretamente, las visiones de Polari de Alverga traen a la memoria las alegorías que Baltasar Gracián incluyó en El Criticón. Son visiones barrocas, complejas, incluso exuberantes.

Como en O livro das mirações sólo se recogen las visiones del autor, no podemos saber si las sensaciones y alucinaciones de otros fieles del Santo Daime siguen ese mismo patrón riquísimo de las pinturas de El Bosco, o si la "miração" se corresponde con la complejidad intelectual de cada creyente.

Santo Daime

Santo Daime

La editorial Rocco, de Río de Janeiro, la misma que incluye en su catálogo las obras de la genial Clarice Lispector, o Uma breve história do tempo, del físico Stephen Hawking, publicó en 1987 este libro sobre la religión brasileña conocida como "Santo Daime". Por metonimia, la totalidad del movimiento religioso adquiere el nombre de su elemento más sagrado: una bebida psicotrópica empleada en la región amazónica desde hace milenios con fines religiosos, para entrar en contacto con lo trascendente. Su nombre quechua es "ayahuasca", y se prepara macerando a golpes cierta liana y cociéndola después junto a las hojas de la "rainha", otra planta de la zona.

El autor es Alex Polari de Alverga, un espíritu inquieto y rebelde que estuvo encarcelado durante nueve años por su activa oposición al régimen militar, y que escribió su primer libro de poesía, Inventário de cicatrizes, en la prisión. Como intelectual, es, de alguna manera, el San Pablo del movimiento, traduciendo a un registro más culto, vinculado al esoterismo y a las religiones orientales, una doctrina de origen popular.

Tanto el título como el subtítulo del libro (O livro das mirações - Viagem ao Santo Daime) dan buena cuenta del contenido: se trata, por una parte, de la narración de una serie de viajes del autor al corazón de los estados brasileños de Acre y Amazonas, verdaderas aventuras a través de la maleza y de la red fluvial de la Amazonía, para conocer de primera mano las primeras comunidades que se organizaron alrededor del Santo Daime. Por otro lado, el libro dedica un buen número de páginas a describir las "mirações" del autor tras consumir la bebida: sus visiones y sensaciones, y su acceso a nuevos conocimientos.

Las conclusiones de Alex Polari de Alverga coinciden esencialmente con lo declarado por los místicos de todas las culturas y de todas las épocas: que el tiempo y el espacio no existen; que todo está interconectado. El Santo Daime parece, por tanto, una vía válida hacia este tipo de conocimiento, al igual que tantas otras religiones y ejercicios espirituales. Alex Polari, en todo caso, manifiesta algunas reservas hacia la doctrina moral, sexualmente represiva, que rige la comunidad del Daime, si bien la va comprendiendo y asumiendo poco a poco.

Por mi parte, creo que las cuestiones más discutibles de la doctrina son su empeño en afirmar que la bebida está habitada por algún tipo de entidad que se comunica con quien la bebe, y el dotar de significado trascendente a cualquier efecto provocado por el Daime, incluso los que parecen evidentes síntomas de intoxicación.

Profeta Gentileza

Profeta Gentileza

¿Era el Profeta Gentileza un típico loco de gran ciudad, como los cientos, o miles, que pululan por el metro y por las plazas de Nueva York y París? La gran ciudad como una olla a presión, al fuego, con la temperatura y el hervor en ascenso, hasta que la razón salta por los aires, inevitablemente. Y entonces aparece el loco, que vocifera, aúlla, o calla salvajemente. El loco de mirada hostil o perdida. El loco que, tras décadas de contención, se desahoga y desparrama en un grito o en un llanto que dura años. Pero el Profeta Gentileza hablaba bajo y suave, hasta casi sin vocalizar, como para no herir con la pronunciación. No anunciaba el fin del mundo ni el rechinar de dientes, sino que traía un mensaje optimista, una posibilidad de cambio. Atribuía todos los males modernos al sistema capitalista, más o menos como el Papa en su última encíclica, pero con menos palabras. Su solución, su alternativa, es sencilla y difícil, está al alcance de todos y sin embargo nadie se mueve, nadie se la cree, apenas los idiotas y los locos: es el AMORRR, con tres erres. Gentileza no se escuda en complejísimos pensamientos para justificar sus acciones, ni cita a pensadores del siglo XIX, sino que sabe que todo el mundo sabe que lo que importa se dice con unas pocas palabras de transparencia insultante: para cambiar el mundo, basta con ser amable. Y el Profeta sí que tuvo el coraje de dar el paso, y lo dejó todo para ponerse a predicar la amabilidad por las duras calles de Río de Janeiro.

¿Un loco? ¿Un iluso? Tal vez. Por qué no. Con aquella enorme barba asiria y esos ropajes y paneles de Moisés. Con su delirio de grandeza de sentirse elegido por Dios para una gran misión, igual que Cristo, como una reencarnación de Cristo. ¿Loco? Por qué no. Pero era un loco necesario. Era un loco muy esperado. Su locura, su pequeña voz, tuvo un enorme eco en Río de Janeiro, hasta nuestros días: miles de personas de la escuela de samba Grande Rio cantaron su mensaje en el carnaval de 2001, mientras otra emocionante iniciativa civil, bautizada Rio com Gentileza, trabajaba para recuperar las palabras  que el Profeta pintó en 55 pilares de un estratégico viaducto. Y en 2009, trece años después de su muerte, ha rebrotado el recuerdo de José Datrino, el Profeta Gentileza, en forma de camisetas que mucha gente quiere vestir porque incluyen sus palabras fundamentales: “La gentileza genera gentileza”.

 

Comentando un reportaje de El País

Datos actualizados del Instituto Nacional de Estadística:

Población total de España: 46 millones (31 millones en edad de trabajar).

Población extranjera: 5 millones (4.250.000 en edad de trabajar).

Previsiones a largo plazo:

-Disminución de la población autóctona a partir de 2019.

-Llegada de 14,6 millones de extranjeros entre 2007 y 2059.

-Para el 2059 se prevén 781.599 defunciones frente a 417.370 nacimientos, además de una entrada de 259.499 extranjeros.

En definitiva, lo que conocemos como España se extingue, y viene algo nuevo, esperemos que mejor. A medida que la población extranjera aumente y acceda al voto, los choques culturales irán llegando al Parlamento, y se buscará el consenso. En ocasiones, el punto de vista extranjero logrará convencer, o hacerse un hueco, y aparecerán nuevas leyes.

Tal vez debamos dejar el debate sobre la identidad nacional para dentro de cincuenta años, pues cualquier conclusión a la que lleguemos hoy será provisional en exceso.

 

(Comentario a un reportaje publicado en El País: http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Multiculturalismo/elpepisoc/20090529elpepisoc_1/Tes)

Padre Quevedo: el azote de los espíritas

Estaba yo buscando a través de Google muestras contextualizadas de la expresión "velho caquético" (viejo chocho), para traducirla al español lo más correctamente posible, cuando entré en un blog extraño, que no he vuelto a encontrar, donde se criticaba con amargura e inmenso respeto a un tal "Padre Quevedo". Me entró inmediata curiosidad por saber más de este personaje, al que se insultaba al tiempo que se reconocía su autoridad en el terreno de lo paranormal.

Mis posteriores lecturas fueron confirmando aquella expresión contradictoria de amor y odio del blog: el Padre Quevedo es una figura polémica, sabio para unos, payaso de circo para otros. Por un lado, es un venerable jesuita español de casi ochenta años con numerosos libros publicados, de enorme cultura, que dirige en São Paulo el Centro Latinoamericano de Parapsicología (http://www.clap.org.br/) con estudios de posgrado reconocidos por el Ministerio de Educación de Brasil. Por otro lado, es un personaje mediático que durante un tiempo apareció en una sección de un programa de televisión de gran audiencia desentrañando falsos milagros y falsas historias de fantasmas, alcanzando tal popularidad que llegó a ser parodiado por humoristas. Sus declaraciones explosivas no siempre fueron del agrado de sus superiores, que incluso le impusieron un silencio que se prolongó durante seis años, pero sus apariciones en televisión fueron autorizadas y respaldadas por la Compañía en un intento de luchar en Brasil contra los charlatanes que abusan de la credulidad del pueblo1.

Prácticamente desde niño, el Padre Quevedo emprendió una cruzada personal contra el espiritismo. Leyó en profundidad las obras fundamentales de la literatura espírita con evidente afán destructivo, denunciando contradicciones entre las doctrinas transmitidas por los principales médiums, e incluso contradicciones internas en las obras de Kardec. Acusó a los curanderos que realizaban "cirugías espirituales" de valerse de trucos de ilusionismo, y defendía que cualquier buen resultado se debía a la autosugestión del propio paciente, y no al poder del sanador. Por extensión, se mofó de la magia negra de las religiones afrobrasileñas, e incluso mantiene un museo en São Paulo en el que multitud de objetos mágicos o sagrados de varias religiones brasileñas se exponen no como muestras de la cultura popular, sino tomándolos a chacota, como objetos de escarnio.

Para la importante comunidad espírita de Brasil, el Padre Quevedo es un personaje irritante e incómodo. Sin embargo, tal vez los espíritas de buena voluntad, los que, al igual que el Padre Quevedo, quieren aproximarse a la verdad, podrían aprovechar las feroces críticas del jesuita para localizar y eliminar sus inconsistencias internas.

Por su parte, no estaría de más que el Padre Quevedo empezase a matizar su intolerancia hacia el resto de las religiones de la humanidad, o que al menos introdujera un mínimo de duda en su mensaje a favor del cristianismo como la única religión verdadera (todo el resto serían, según él, errores, supercherías e invenciones humanas).

Lo cierto es que, objetivamente, no hay diferencia alguna, en cuanto a la verificabilidad, entre un médium que afirma "Un espíritu movió mi mano para escribir esto" y un cristiano que asegura "Dios me ha hablado y me ha dicho esto", sea el cristiano un profeta, un santo, o un jesuita que se ha esforzado en escuchar a Dios en unos ejercicios espirituales. Las dos afirmaciones son de idéntica naturaleza y son igualmente respetables e igualmente criticables. Los que escuchan el mensaje del más allá dicen sentir una fuerte certeza interior (cuando no mienten conscientemente) de que la comunicación ha sido verdadera, y los fieles, en ambos casos, confían en la palabra de su guía espiritual. Los médiums se contradicen, de acuerdo, y este asunto es peliagudo, pero en la historia del cristianismo también hubo numerosos profetas que contradijeron la versión oficial, sólo que el conflicto interno se solucionaba rápidamente exterminando a los herejes en la hoguera.

Y en cuanto a la ridiculización de la "magia" afrobrasileña , no resulta legítima desde el catolicismo: no parece coherente que una misma persona se ría de alguien que deja un plato de comida en una encrucijada para que determinada entidad de la umbanda o el camdomblé le ayude a recuperar a su marido, y a la vez encuentre perfectamente normales y nada ridículas las oraciones a San Antonio para encontrar pareja, pagándole el servicio al santo a base de avemarías. 

Desde hace siglos, misioneros como el Padre Quevedo han venido a Brasil para contarles a estos salvajes tercermundistas su verdad superior. Una Verdad pétrea e impermeable a las "mentiras" locales. En uno de los vídeos en los que aparece, el Padre Quevedo se queja de que no escucha bien. Todo un símbolo.

(1) Un retrato ponderado de este personaje puede leerse en http://www.dios.com.ar/paginas/grupos/5-personajes/indice.htm buscando por González Quevedo, Oscar. 

Dr. Fritz

En su libro Aluanda, la socióloga canadiense Frances O´Gorman se detiene en el doctor Fritz como transición hacia el tema de la umbanda, culto afrobrasileño que se deslindó del espiritismo a principios del siglo XX.

La polémica sobre el espíritu de un médico alemán que realiza cirugías a través de mediums muy poco higiénicos ya viene de lejos: Aluanda se publicó en 1977, cuando aún andaba en boca de todos el médium Oscar Wilde, repudiado por los espíritas de Bahia por enriquecerse con sus curas. Pero Adolf Fritz ya se había hecho famoso a finales de los 50, cuando operaba con las manos de Zé Arigó1, y su actividad continúa en nuestros días, concretamente en Recife (http://jc.uol.com.br/2008/09/12/not_179608.php).

El vídeo de YouTube es un recorte de un programa de televisión de 1987, y en este caso el espíritu está incorporado en Edson Queiroz, según informa un internauta. Entre los interesantes comentarios que siguen al vídeo en YouTube, varias personas consideran que estas imágenes son una evidencia suficiente de la existencia de la vida después de la muerte.

Por mi parte, me gustaría contar con la opinión de algún cirujano que me dijese, para empezar, hasta qué punto las operaciones que vemos se diferencian de las convencionales. ¿Hay efectivamente algún prodigio en estas intervenciones? Y si lo hay, ¿de qué naturaleza?

También me gustaría que alemanes residentes en Brasil opinasen sobre si la persona que habla parece realmente alemana o si recuerda más bien a un brasileño intentando imitar a un alemán.

(1) Alejandro Agostinelli le dedica a este primer médium un documentado artículo en el que predomina el escepticismo: http://www.dios.com.ar/paginas/grupos/5-personajes/indice.htm

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Padre Cícero

Padre Cícero

En la literatura de cordel del nordeste brasileño, tres personajes históricos destacan con fuerza: el bandolero Lampião, el ex presidente de la República Getulio Vargas, y el Padre Cícero.

Como siempre, lo que importa es la leyenda, el símbolo, la visión mitificada. El personaje real sigue siendo objeto de controversias, y por eso la Iglesia Católica no se decide a santificar oficialmente al "santo" más popular de Brasil.

El padre Cícero (1884-1934) fue un líder político-religioso de la estirpe de Antonio Consejero, el profeta que vertebra la excepcional novela La guerra del fin del mundo, de Vargas Llosa. Llegó joven al poblado de Juazeiro, donde nada había, y lo transformó en una ciudad más importante que Crato, de la que siempre había dependido administrativamente.

La explicación de este formidable desarrollo es el movimiento de peregrinación que llevó a este lugar a un número creciente de personas atraídas por un fenómeno extraño: a partir de 1889, y durante los dos años siguientes, la sagrada forma se transformaba en sangre en la boca de la beata María de Araújo siempre que el Padre Cícero le administraba la eucaristía. Se crearon dos comisiones para estudiar el caso: la primera apoyó la tesis del milagro, pero la segunda se decantó por el fraude, costándole la excomunión al Padre Cícero (tal vez no efectivada) y la reclusión de por vida en un monsterio a María de Araújo.

Aunque en vida nunca dejó de tener una gran influencia política en toda la región del Nordeste, el personaje que llega a nuestros días es el profeta y el santo milagroso, al que se invoca hasta hoy y al que se atribuyen numerosos prodigios incluso después de su muerte.

(http://pt.wikipedia.org/wiki/Padre_C%C3%ADcero)

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