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Sectas
Al candomblé también se le ha tachado de secta, se queja el padre Cido de Òsun Eyin en su libro Candomblé - A panela do segredo.
Las ceremonias se celebraban de madrugada no porque se practicasen ritos tenebrosos o macabros, sino porque el candomblé era una religión clandestina, y los esclavos africanos tenían que reunirse a escondidas para mantener vivos a sus dioses, a los que terminaron disfrazando de santos católicos para que pasasen desapercibidos entre los dioses imperantes a plena luz del día. La enorme popularidad de San Jorge en Río de Janeiro se debe a que este santo se identifica con Ogum, que es el Zeus del candomblé.
Sospecho ahora que, muchas veces, lo que diferencia una religión de una secta es exactamente lo mismo que media entre una lengua y un dialecto: más o menos prestigio, más o menos poder.
O Lobo Mau

La religión afrobrasileña del candomblé recuerda a la grecorromana en el sentido de que en ambos panteones no existe ningún dios decididamente malvado. No se da en ellos la separación tajante entre el bien y el mal. La bondad pura y la maldad absoluta no encarnan en dos entidades irreconciables, como pueden ser Caperucita frente al Lobo Feroz, los Estados Unidos frente al Eje del Mal, o como el azul frente al rojo en las espadas láser de Luke Skywalker y Darth Vader o en las corbatas de Rajoy y Zapatero.
Las primeras Historias de las Religiones consideraban que el monoteísmo, como resultado de la evolución, era la forma de religiosidad más avanzada y perfecta, mientras que el politeísmo africano no pasaba de un curioso resto arqueológico de gran interés para la antropología, de una muestra milagrosamente conservada de formas muy primitivas de religión.
Sin embargo, no sería del todo disparatado establecer una analogía entre las religiones con un único dios y los sistemas políticos de partido único: en ambos casos, sólo hay una Verdad posible (y ya definida), por lo que no se toleran las discrepancias internas... ni las externas. En ambos casos es habitual el expansionismo, tal vez por aquello de que la mejor defensa es el ataque. Por su parte, el politeísmo implica variedad de perspectivas, versiones y opiniones, y una especie de tolerancia sistemática a lo diferente.
Por tanto, especialmente en nuestro tiempo, caracterizado por las dudas, el relativismo, y las visiones parciales y fragmentarias, el politeísmo resulta una forma de religiosidad sorprendentemente actual, y civilizada.

